sábado, 20 de julio de 2024

A Story About Nature /By Catalina Chamorro

 -       Look, if you fight, I will fight harder.

 That what she says in the front of the mirror. She was so upset about her submission in front of a man.

 

To he. She denied her own will, and choose silence. But, to be quiet, was never the answer.

 

Know she is trying to change herself by her self-knowledge.

 

She wants to become free of submission, free of always say “yes”; as she was told to say since she was a child. She was afraid to say never, because in the television they said “never said never” and then received your reward of successful, admired and famous life. 

 

Infamous was the real word to defined that kind of way of living. The end of ambition, but combined by some junky friends are not the answer or the way to find freedom. Not even sexual freedom will conduce her to well-being of the self, that’s only creates decadency.

 

Biological femininity is a circular sequence, as the lunar cycles = Femine nature is a stable identity of the being and had been since the beginning of human existence.

 

Nature equals the feminine. 

 

Men fear this nature.

 

Men had created the western civilization as an emulation of his ejaculation, their biological propulsion into the future is a reflection of the western history. They, united in fraternity invented the culture to fend the femine nature.

 

To transcend the nature, the transcendentalist religious system has been created, again with the objective of trying to overcome the nature, the Apollonian hand of masculinity appears in Art and in all the technological advances that become our life’s less difficult. And also the known language itself it’s the logic that modern women employ to beat the patriarchal culture. 

 

Go and reborn. The penis is the totem in the principal yards of her university. We all live in a taboo institutions and we never question about it, and not silly questions are admitted. To find the truth by the inner revolution, maybe the right questions will emerge in the body mental translucent.  

 

So… let’s go and start the akelarre. Outside the full moon is waiting us to full us in blood.

 

Women doesn’t ´need anything; they are complete at itself.





References:


Paglia, Camille. (2020). Sexual Personae. Paidós.



sábado, 6 de julio de 2024

“La Loma de la Cruz; una historia silenciada”

CATALINA CHAMORRO BASTIDAS.  Socióloga de la Universidad ICESI. Comentario crítico (Temática: Grupos subalternos)



Palabras clave: Negro, narrativas, oralidad, Cali, esclavitud.

“La Mano del Negro” es un relato oral de Santiago de Cali, Colombia, que con el paso de los siglos se ha ido mezclando entre el voz a voz de los habitantes de la ciudad y la historia no oficial. No es común encontrar viejos relatos, ni menos subalternos, en formatos de comic o narración gráfica, donde predominan el uso del lenguaje en onomatopeyas como el CRASH, POW, GANG, pero esta vez gracias a la documentación histórica y la reconstrucción oral e imaginativa de los narradores de esta historia en los barrios de Cali, podemos acceder a viñetas dibujadas magistralmente y con personajes bien definidos que nos invitan a conocer más sobre la historia de esta ciudad, que ni la academia, ni el propio municipio se han interesado en tratar ni hacer pública. 

Al sol de hoy, gracias al pintor, caricaturista y docente Warner Wallis, ha brotado desde los susurros y se ha impreso en papel propalcote de caña de azúcar el libro “La Loma de la Cruz- Una historia de amor y libertad (2016)”, escrito, dibujado y editado por este artista caleño con más de veinte años de trayectoria, que hacen de él un referente obligado en la historia del cómic colombiano.

Transcurre el año de 1580 en el Nuevo Reino de Granada. Santiago de Cali apenas tiene un poco más de dos décadas de fundada por Sebastián de Belalcázar y para ese entonces tan sólo era un puerto terrestre hacía el Océano Pacífico. Desde aquel entonces el valle del río Cauca empezaba a llenarse de haciendas y de grandes extensiones de tierra con plantaciones de caña de azúcar donde mujeres y hombres traídos del África ardiente trabajan esclavizados de sol a sol.

En una hacienda, ubicada al norte de Cali, trabajaba Juana. Se comenta en algunos relatos que ella era una princesa del reino de Malí, de carácter altivo y gran belleza. Juana conoce al laborioso y fuerte Crescencio. La pareja se casa en secreto bajo la tutela de sus antiguos dioses africanos y con los rituales propios de su cultura. Al enterarse la población de la Hacienda de este acontecimiento, Juana es acusada de brujería. Por tal razón, Cresencio y Juana escapan a los Farallones de Cali. Pero el antiguo dueño de la Hacienda, diciéndose su “amo”, se lanza furioso en su búsqueda para castigarlos con la pena de muerte.

Tras una larga búsqueda, en los montañosos bosques nublados de los Farallones. Crescencio es recapturado y Juana golpeada a pesar de su visible embarazo. Crescencio al ver tal afrenta, rompe las cadenas que lo apresaban y levanta su mano derecha con tal fuerza que rompe la quijada del esclavista. De esta forma Juana logra escapar, pero Crescencio es perseguido, capturado y llevado a la ciudad, donde los dignatarios de la provincia deciden su destino tras los muros del convento de La Merced. Queda convenido que Crescencio no se sacrificará, pero se le amputará su miembro viril y su mano derecha por haberla levantado contra su amo. 

Se cumple la sangrienta sentencia en la plaza de la ciudad y los verdugos no contentos con su venganza, hace caminar a Crescencio hasta el muladar (o el basurero) de la ciudad donde es fusilado. Los verdugos abandonan el cadáver que en pocos días es sepultado por los desperdicios. Bueno, eso esperaban, pues el tiempo transcurrió y los habitantes marginales que vivían cercanos al antiguo muladar, contaban que el alma penitente del injustamente condenado se levantaba todos los días al anochecer, sacando su brazo derecho chorreante de sangre de la tierra y arrastrando pesadas cadenas. 

Tuvieron que pasar tres centenares de años para que los monjes franciscanos se asentaran en lo que hoy es el barrio Santa Rosa y decidieran hacer un entierro simbólico en el lugar donde decían que se levantaba el muerto, consagrando la montaña de escombros con una cruz.  

Desde entonces el alma de Crescencio pudo descansar por fin en paz y la ciudad pudo tener su consciencia un poco más tranquila. Doce décadas después las casas rodearon la montaña. La Loma, ya no se llama “La Mano del Negro”, le dicen “La Loma de la Cruz”. Los caleños y caleñas ya olvidaron su historia y hoy es el punto donde los artesanos comercian, y al lado de la tumba de Crescencio se erige un CAI de policía que parece vigilar que nunca más vuelva a salir de ahí. 

Todo es verdadero aquí; las palabras  “Negro”,  “libertad”, “igualdad” entre otras, son trivializadas y “usadas para encubrir la realidad en lugar que designarla”  (Rivera, 2015, p.89). Permitiendo desconocer y silenciar del debate público, de la historia, de la ciencia social y de la prensa, la continuación del problema colonial y del racismo. Y es entonces en esta naturaleza colonial develada, donde la sociedad latinoamericana moderna y tercermundista conoce y escucha las voces críticas y conflictivas provenientes de los sujetos subalternos, voces que han sido borradas del orden narrativo de la historia oficial (DuBois, 1899). Este relato, que hoy prevalecen al paso del tiempo, gracias a la oralidad y a las narrativas gráficas, se perciben como interferencias o anacronismo al ideal de una sociedad homogénea, moderna y occidentalizada, todavía marcada por la supuesta superioridad de uno y la supuesta inferioridad del otro. 

Por ello, esta narración gráfica eclosiona y se hace protagonista como historia efectiva que excava exhaustivamente y reconstruye el relato histórico, dando valor a las voces del “otro” desde su diferencia, recuperando y dando vida a lo que quedó sepultado por el silencio; presentando los sucesos, las imágenes, las identidades antes invisibles y las voces antes silenciadas de los sujetos subalternos que hoy se levantan y revelan un pasado no superado, ajeno al discurso totalizante de la historia oficial y que amplía la comprensión sobre el devenir histórico de las personas que poblaron Cali, esta, nuestra ciudad, en el pasado. 





Referencias bibliográficas:

Wallis, Warner. La Loma de la Cruz- Una historia de amor y libertad. Corporación Cine Club Borges Ediciones, Pereira, Colombia, 2016.

Rivera Cusicanqui, Silvia. Sociología de la imagen: ensayos, (1.ed, Tinta Limón Ed., Argentina, 2015). 

W. E. B. Du Bois, The Philadelphia Negro, Ed. University of Pennsylvania Press, Estados Unidos, 1899)

Artículo: Alcaldía de Santiago de Cali, Reseña Histórica de Santiago de Cali, recuperado de: http://www.cali.gov.co/cultura/publicaciones/225/resea_histrica_de_santiago_de_cali/ (27 de mayo de 2018).

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